Programa Experiencia
El objetivo de este programa se centra en crear momentos WOW que diferencien a la marca y conviertan clientes puntuales en personas que quieren seguir en contacto.
Actúa en momentos clave del contacto con la marca y busca ir más allá de una transacción o una visita estándar, convirtiéndola en una vivencia memorable.
Enfocado en la experiencia del cliente durante las visitas en bodega, tiendas, winebars y la realización de catas de vino.
Centrado en el propio proceso de compra de los productos ofrecidos, ya sea online o en físico dentro de la tienda.
Cómo se crean momentos WOW
En el Programa Experiencia se busca generar recuerdo, crear una conexión emocional real con el cliente y captar sus datos de forma natural, sin fricción ni sensación comercial.
Esto incluye la creación de actividades complementarias que aportan valor y participación, pensadas para implicar al cliente y reforzar el recuerdo de la marca sin recurrir a discursos técnicos o comerciales.
Catas interactivas
Las catas interactivas en formato digital transforman la cata tradicional en una experiencia participativa, dinámica y memorable.
Frente a un modelo unidireccional, en el que el visitante escucha y anota, este formato invita a catar activamente, identificar sensaciones y tomar decisiones en tiempo real, ya sea de forma individual o en grupo.
Juegos
Los juegos aplicados a visitas enoturísticas o procesos de venta de vino permiten convertir una cata, una visita o una compra en una experiencia participativa y memorable, y pueden desarrollarse completamente en formato digital.
A través de dinámicas sencillas (como identificación sensorial, comparativas, quizzes o juegos de decisión) el cliente participa activamente, aprende de forma natural y se implica con la marca.
Gracias al uso de herramientas digitales y códigos QR, estas experiencias se integran fácilmente en cualquier punto de contacto y permiten captar datos y prolongar la relación más allá del momento de la visita o la compra.
Dinámicas con QR
Las dinámicas con QR permiten transformar tanto una visita a bodega como el proceso de compra en una experiencia activa y conectada, sin fricciones ni barreras tecnológicas.
A través de códigos QR integrados en las zonas de visita, en el punto de venta o en el propio packaging, el cliente accede a contenidos específicos (información del vino, vídeos, catas guiadas, juegos, encuestas o recursos exclusivos) que enriquecen el momento de contacto con la marca.
La experiencia se apoya también en materiales tangibles que el cliente puede utilizar, conservar o llevarse consigo. Estos elementos refuerzan la identidad de la bodega y prolongan la experiencia más allá del momento vivido.
Cuadernos de Cata
Los cuadernos de cata favorecen la experiencia del cliente porque convierten la visita a la bodega o la compra en tienda en un momento activo, personal y memorable.
En lugar de limitarse a escuchar o probar, el cliente participa, anota sensaciones, compara vinos y construye su propio recuerdo de la experiencia, lo que refuerza la conexión con la marca.
Guías de la bodega
Las guías impresas de una bodega aportan valor a la experiencia porque ayudan al cliente a comprender mejor lo que está viviendo y a contextualizar los vinos, el proyecto y el territorio.
Funcionan como un hilo conductor durante la visita, facilitando la información de forma clara y accesible.
Además, al tratarse de un material físico que el cliente puede llevarse, la guía prolonga la experiencia más allá del momento vivido, refuerza el recuerdo de la marca y se convierte en un recurso útil que acompaña al vino una vez llega a casa.
Regalos personalizables
Los regalos personalizables como totebags, láminas ilustradas o pegatinas aportan un valor añadido claro a la experiencia del cliente porque convierten la marca en algo tangible, cotidiano y duradero.
Estos objetos funcionan como recuerdo emocional de la visita o la compra, refuerzan la identidad visual de la bodega y amplían su visibilidad más allá del espacio físico, acompañando al cliente en su día a día.
Conexión digital
Todo ello se conecta con una capa digital integrada en la experiencia mediante códigos QR, que permiten el registro del cliente, el acceso a contenidos adicionales y la captación de datos para fases posteriores de comunicación y fidelización.
De este modo, la experiencia no se queda en un momento aislado, sino que se convierte en el punto de partida de una relación a largo plazo.







